Quería ver mundo para salirse del radar de tu corazón, que siempre la pillaba saludando en la foto a 400km por hora. Ella quería dejar de tener que pagar multas, y sin saberlo estaba pagando la más dura, la del paso del tiempo, pero jamas podrá saldar esa deuda. Y mientras se escapaba de la zona cero de la explosión, olía cada vez más a caucho quemado, y ya no respiraba porque de su garganta salia el humo, y las palabras se convertían en el rugido de un motor hambriento. Ella miraba por la ventanilla, buscando refugio en el infinito para salir de ese infierno, aun sabiendo que la combustión la tenía dentro de su corazón. No buscaba amparo en las nubes, solo quería fundirse más allá de su mirada para ver si te encontraba entre las llamas. Quería ser la cera de la vela que encendieras en la oscuridad. Para darte calor y color cuando tus ojos ya no pudieran brillar.
miércoles, 31 de julio de 2013
Se llamaba ingenuidad
Quería ver mundo para salirse del radar de tu corazón, que siempre la pillaba saludando en la foto a 400km por hora. Ella quería dejar de tener que pagar multas, y sin saberlo estaba pagando la más dura, la del paso del tiempo, pero jamas podrá saldar esa deuda. Y mientras se escapaba de la zona cero de la explosión, olía cada vez más a caucho quemado, y ya no respiraba porque de su garganta salia el humo, y las palabras se convertían en el rugido de un motor hambriento. Ella miraba por la ventanilla, buscando refugio en el infinito para salir de ese infierno, aun sabiendo que la combustión la tenía dentro de su corazón. No buscaba amparo en las nubes, solo quería fundirse más allá de su mirada para ver si te encontraba entre las llamas. Quería ser la cera de la vela que encendieras en la oscuridad. Para darte calor y color cuando tus ojos ya no pudieran brillar.
En vela- La fuga
¿Quién te ha robado la primavera?
¿Quién ha matado la ilusión?
Tu corazón se fue de borrachera
Y lo encontré llorando en un contenedor.
¿Quién subirá por ti a la luna?
¿Quién bajará por tu edredón?
Si de recuerdo te dejó basura
Y una colilla dentro de tu corazón
Que nadie apagó
¿Quién se ha burlado de los sueños?
¿Quién se acaba de despedir?
Tantos besos se han quedado pequeños;
Tantas lagrimas ya no saben donde ir.
Esta noche a tu ventana tira piedras la luna.
Dice que no llores sola,
Que ella quiere compañía, que la noche es larga y fría.
Ella en vela pasa las horas.
Se ha congelado tu colchón.
No quedan besos por aquí.
Litros de lluvia han inundado la habitación
Donde aprendiste a ser feliz
¿Quién ha matado la ilusión?
Tu corazón se fue de borrachera
Y lo encontré llorando en un contenedor.
¿Quién subirá por ti a la luna?
¿Quién bajará por tu edredón?
Si de recuerdo te dejó basura
Y una colilla dentro de tu corazón
Que nadie apagó
¿Quién se ha burlado de los sueños?
¿Quién se acaba de despedir?
Tantos besos se han quedado pequeños;
Tantas lagrimas ya no saben donde ir.
Esta noche a tu ventana tira piedras la luna.
Dice que no llores sola,
Que ella quiere compañía, que la noche es larga y fría.
Ella en vela pasa las horas.
Se ha congelado tu colchón.
No quedan besos por aquí.
Litros de lluvia han inundado la habitación
Donde aprendiste a ser feliz
jueves, 24 de enero de 2013
Rosas en la estación
No te sientas mal, no trates de culparte, porque no puedes sentarte a
esperarle el resto de tiempo que te queda. Seguiremos nuestros caminos, como
siempre. Por muchas señales que vean mis ojos, y por muchos latigazos que me dé
el corazón cada vez que al cruzar la esquina creo oír tu voz, sabré continuar.
De la misma manera que he seguido con vida, sé levantarme cuando me caigo de
morros, porque siempre habrá alguna salida.
Sabes que la vida te da muchas oportunidades, de ti depende cogerlas o
dejarlas para otros que vengan después. Sin duda preferiría que tú fueras el
único tren de mi estación, y que una vez que pasaras ya no hubiera retorno, que
me subiera y que me quedara a vivir para siempre en un vagón, siendo la única
pasajera, y sin importar la dirección. Te puedo prometer que escucharé la
bocina de ese tren cada día al levantarme y justo antes de dormirme, para que
así en sueños me suba cada noche y recorra lugares inhóspitos a tu lado. Te puedo
prometer que escucharé el sonido de su locomotora tan fuerte como lo escucho
ahora. Pero ya he estado demasiado tiempo pasando frío en una estación que no
tiene techo mojándome cuando llueve y soportando temperaturas bajo cero cuando
nieva a la intemperie, he pasado noches de calor insufribles en mitad de las
vías, y he deseado que apareciera en cualquier momento y se acabara mi tortura.
A veces, te he visto pasar por otro andén, y al intentar correr hacia ti,
te escapas zambulléndote en un oscuro túnel. Quizás se me ha caducado el billete, pues el
taquillero me dijo un día que si pasas la vida esperando es que no esperas nada
de tu vida, y que se iba. Se fue. Y desde entonces no lo he vuelto a ver. Me
dejó sola en esta guerra fría, y me hizo comprender que mi figura se alzaba
congelada en mitad del tiempo. Que mi silueta marcaba los límites de la nada, y
que cuando te adentras en ella, te ciega. Como en un desierto de aire, mi corazón
intentaba no salir volando, pero algún día el huracán tenía que llevárselo. Y
se fue, él también. Y con él mi fe. Y el huracán paró. Y el viento dejó de
soplar. Y ya no se oía el sonido de las hojas al ir de aquí para allá, porque
ya no se oía nada. El viento calló, y se hizo el silencio. Y la noche revivió
del olvido para acostare conmigo en el banco de la estación.
Y pasamos las horas sin manta ni abrigo en mitad del eterno frío. Y por la mañana ya no abría los ojos para ver si el tren pasaba.
Y pasamos las horas sin manta ni abrigo en mitad del eterno frío. Y por la mañana ya no abría los ojos para ver si el tren pasaba.
Éramos esclavos de la duda, indigentes del presente…
Hasta que un día, mientras recogía los helados pedazos de mi corazón
derramados por el suelo, vi que amanecía. Y el sol, me rozó la cara como nunca
antes lo había hecho, con su mejor caricia. Supe, entonces, que algo había
cambiado. Y todos los trocitos de corazón que tenía secuestrados en mi puño
apretado con dolor, desaparecieron, mientras notaba de nuevo esa sensación en
mi interior. Y el tren paró. Me abrió sus puertas, y como el animal que confía en
su olfato para que le guíe hasta sus presas, entré. Lo que allí dentro pasó, no
lo sé ni yo.
Simplemente sé que al salir, juré pasar todos los días por la estación, y dejar
una rosa. Para que si algún día vuelves a parar, las puedas contar, y sepas cuánto me has hecho esperar.
domingo, 6 de enero de 2013
Eclipse
De nada vale que
salga el Sol cada mañana,
si lo puede eclipsar la fuerza humana.
De nada sirve
buscar un culpable,
ni pedir perdón,
cuando las palabras
ya están dichas.
Igual que de nada sirve
tratar de apagar la cerilla
cuando los papeles
ya arden.
De igual manera que
los mejores artistas mueren
sin haber sido reconocidos,
hoy mis esperanzas
caen en picado al vacío.
Nadie verá unos ojos apagados.
Nadie sabrá cuantos papeles
han quedado mojados.
Nadie podrá medir
el dolor de mis llantos.
Nadie se parará
a describir mis manos.
Pero de ellas habrán salido
todas la palabras que
mi voz jamás ha pronunciado.
No somos el resultado de lo que pensamos,
sino las consecuencias de los errores de otros.
No somos más que lo que pasa a nuestro lado,
cuando la vida se nos pasa.
Pero ingenuos de nosotros,
nos creemos que la controlamos,
mientras se nos va escapando
de nuestras propias manos.
No sabemos lo qué queremos;
no sabemos lo qué buscamos.
La vida, en definitiva,
es un sinfín de barreras,
que hay que ir superando.
Pero cuán difícil es saltar
cuando se espera la caída.
Ojalá todo fuese tan fácil
como dejarse llevar y bailar.
Como cerrar los ojos y
hacer que tú mundo
sea la única realidad.
Ojalá las paredes pudieran hablar
y me hiciesen compañía
cuando se cortan mis palabras,
y cuando el llanto continua
aunque se haya acabado el día.
salga el Sol cada mañana,
si lo puede eclipsar la fuerza humana.
De nada sirve buscar un culpable,
ni pedir perdón,
cuando las palabras
ya están dichas.
Igual que de nada sirve
tratar de apagar la cerilla
cuando los papeles
ya arden.
De igual manera que
los mejores artistas mueren
sin haber sido reconocidos,
hoy mis esperanzas
caen en picado al vacío.
Nadie verá unos ojos apagados.
Nadie sabrá cuantos papeles
han quedado mojados.
Nadie podrá medir
el dolor de mis llantos.
Nadie se parará
a describir mis manos.
Pero de ellas habrán salido
todas la palabras que
mi voz jamás ha pronunciado.
No somos el resultado de lo que pensamos,
sino las consecuencias de los errores de otros.
No somos más que lo que pasa a nuestro lado,
cuando la vida se nos pasa.
Pero ingenuos de nosotros,
nos creemos que la controlamos,
mientras se nos va escapando
de nuestras propias manos.
No sabemos lo qué queremos;
no sabemos lo qué buscamos.
La vida, en definitiva,
es un sinfín de barreras,
que hay que ir superando.
Pero cuán difícil es saltar
cuando se espera la caída.
Ojalá todo fuese tan fácil
como dejarse llevar y bailar.
Como cerrar los ojos y
hacer que tú mundo
sea la única realidad.
Ojalá las paredes pudieran hablar
y me hiciesen compañía
cuando se cortan mis palabras,
y cuando el llanto continua
aunque se haya acabado el día.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Muerte es no tenerte
Pensarte se ha convertido
en mi vicio preferido, no hay ninguno que le gane, ni siquiera el de
extrañarte, tan solo sé que me muero cada vez que andando por la calle,
cualquier cosa me hace ver que no te tengo delante, y que daría todo lo que
tengo y lo que no para que estuvieras cortándome el paso, simplemente por
mirarte a los ojos, porque sé que si eso
pasara, ya jamás te podrías librar de mis ojos porque se clavarían en los tuyos
como las estacas que clavaste tú en mi corazón. Exactamente igual de
profundas, que te lleguen hasta los confines de tu alma, para que sientas lo
doloroso que puede llegar a ser el amor para una persona humana. Pues no es
fácil de sobrellevar, pero mientras va pasando el tiempo un instinto de
supervivencia hace que te acostumbres a que al recordar tu nombre sea yo la
única persona que ve tu figura reflejada en los cristales.
Puede que esté loca,
o tan solo, des de hace demasiado tiempo, enamorada.
No importa cuál sea el
término para describirme, porque sé que ninguna palabra será suficiente para
que mis pensamientos expresen sus opiniones. Ellos ya han hablado, y lo siguen haciendo
cada día, a veces más alto y otras son como susurros que lanzan al viento y mis
orejas los cogen al vuelo. Pero todas y cada una de las veces que abren la
boca, van directamente a atacar al corazón con lanzas puntiagudas que se clavan
en una superficie de algodón.
Él ya está acostumbrado, después de volver de
aquel viaje tan largo, sabe que todo es posible. Ha aprendido que ni mil lunas
pueden borrar el rastro de vuelta a casa, porque el camino está en la esencia,
y la esencia es el perfume que hace dar media vuelta a un corazón muerto y lo
trae de vuelta a su lugar. Él ya ha elegido también. Y de hecho, lo ha hecho
desde siempre, porque a pesar de todas mis dudas, él es el único que lo tenía
claro desde el primer momento. Así que como todos, solo busca lo que quiere, lo
que le falta y no tiene, la pieza que lo completa…
Mi alma, prefiere estar
quieta. Aguanta cada tormenta como una guerrera, y aunque sea la que sin duda
más sufrirá, es la única que saldrá con
vida de esta. Todo lo demás se desintegrará.
Porque cuando mis labios se callen, mi boca se seque, y de mi voz ya no salgan palabras, entonces no quedará nada. Seré polvo, polvo de estrellas de segunda mano. Mi agua volverá a formar parte de la tierra, y mi corazón se volverá de un gris intenso hasta que se derrita. Se habrán esfumado los pensamientos y los sentimientos, no habrá segundas partes ni oportunidades. Olvidaré como se dice te quiero, y el amor será un mito.
Porque cuando mis labios se callen, mi boca se seque, y de mi voz ya no salgan palabras, entonces no quedará nada. Seré polvo, polvo de estrellas de segunda mano. Mi agua volverá a formar parte de la tierra, y mi corazón se volverá de un gris intenso hasta que se derrita. Se habrán esfumado los pensamientos y los sentimientos, no habrá segundas partes ni oportunidades. Olvidaré como se dice te quiero, y el amor será un mito.
Por eso, ahora mientras puedo, desafiando
a la muerte te diré que no le tengo miedo, porque muerte es no tenerte, es no
sentirte, es no poder ni siquiera verte.
Y ten presente que, mientras haya dentro mío un corazón latiendo, siempre habrá escondido para ti más de un te quiero.
Y ten presente que, mientras haya dentro mío un corazón latiendo, siempre habrá escondido para ti más de un te quiero.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Decepción planificada
¿Sirve de algo?
¿Sirve de algo tener algo tan importante que contar y, sin
embargo, callarlo?
¿Sirve de algo comenzar con una pregunta?
¿Sirve de algo pensar tanto?
En esta vida está todo perfectamente desequilibrado, todo en
su misma dosis, pero a lo contrario. Por eso, cada día que pasa es como si ya hubiera
pasado una vida. Y cada día que ando, creo pisar sobre mis pasos. La realidad
choca contra ti, y solo hay dos formas de que la historia siga; o te apartas o
te aplasta.
Tiene más experiencia que tú, pues ella lleva viviendo en el
mismo lugar des de que el Sol salió por primera vez y la luna se escondió en la
noche, tras él.
Llegados al gran dilema, solo queda espacio para una
pregunta. Está claro que nos la haremos a nosotros mismos, porque de quien
menos solemos desconfiar es de nuestro interior, aunque cuando cambia no lo
sepamos aceptar, y tratemos de ver el culpable en otro lugar, en el fondo
sabemos que quien mejor que uno mismo para divagar sin rumbo entre mares de
preguntas que no tienen final. Porque sus respuestas están perdidas, porque no
son concisas, porque tratamos de buscarlas sin pararnos a pensar si de verdad
existen, o si hay que encontrarlas.
Simplemente escogemos el camino que nos parece más fácil, el
de preguntar, esa curiosidad que un día mató al gato, tiene fama de haber
acabado con más de un ser humano, porque con el tiempo he aprendido que hay
cosas que es mejor no aprender.
La verdad, siempre dolerá, pero aun así hay que saber
encajarla, y no donde más convenga, sino dónde y cuándo venga.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Ansia
¿Qué has hecho ahora, qué has destruido o qué ley has quebrantado?
¿Quién ha sido el que te ha parado los pies esta vez?
Dime si aun sientes la misma adrenalina bajo tu piel como si fuera la
primera vez. Dime si aun sientes esa presión tan alta que sube por tus venas
justo antes de caer. Dime si aun vas corriendo en línea paralela a las
autoridades, y si aun mantienes los mismos sueños que te
convierten en un liberal de lo radical. Dime si aun arriesgas tu vida en cada
curva, y si por subirte a dos ruedas matarías. Dime si esa pasión aun sigue
viva. Y prométeme que nunca se apagará, pase lo que pase, que la vas a
alimentar hasta que se haga tan grande que te engulla algún día, y ya no tengas
que hablar de sueños, porque entonces serán ellos los que hablen por ti.
Dame una sola garantía de que alguna vez podrás decir que es verdad, que
tenía que pasar.
Demuéstrame que ya ha pasado, pero que la magia sigue latiendo en tu interior. Hazme saber que todos los planes de futuro, se han convertido en esa sonrisa de niño que veo en tu cara cada vez que te miro. No me muestres tu camino, enséñame las ganas que tienes de seguir.
Demuéstrame que ya ha pasado, pero que la magia sigue latiendo en tu interior. Hazme saber que todos los planes de futuro, se han convertido en esa sonrisa de niño que veo en tu cara cada vez que te miro. No me muestres tu camino, enséñame las ganas que tienes de seguir.
Explícame cómo es sentir un estallido de luz y color, cuéntame con pelos y señales cómo se vive una explosión cuando eres tú el causante y el que sale volando por los aires. Cuéntame si se ríe o se llora, o si simplemente se deja que suceda. Quiero saberlo todo.
Quiero que me mires con ilusión a los ojos y me cuentes el mejor momento de
tu vida, sin importar miedos ni temores, simplemente déjate llevar por las
emociones. Sinceramente, me da igual lo que me cuentes. Porque mis ojos no se
creerán que están frente a los más bonitos del mundo, mis labios sólo querrán
besar los que tienen delante suyo moviéndose al compás de la melodía de tu voz,
y te prometo que cada vez que sonrías, yo estaré llorando por dentro, llorando
de felicidad.
Felicidad de saber que estoy compartiendo unos segundos de mi tiempo
contigo, y que no me arrepiento, porque estaría dispuesta a regalarte todos los
que fueran necesarios para poder pasar el resto de todo el tiempo que me queda
a tu lado. Sería capaz de dejarlo todo.
Y por más vueltas que le doy, he llegado a la conclusión de que no existe razón para amar, simplemente se hace. Y es un sentimiento tan irracional e incondicional, que da igual lo lejos que estés, porque en el momento en que tu corazón sabe más que tu mente, ya ha decidido por ti, y te ha puesto por delante de mi vida, porque lo más importante a partir de ahora, para mí, será la tuya. No hay vuelta atrás. No hay más.
Una vez que ha sucedido, no lo puedes borrar. No es como un recuerdo, que
surge cuando más lo necesitas, sino más bien es como… un terremoto. Un temblor
con dos epicentros que se juntan donde se encuentran sus ondas. Pero que a lo largo del tiempo, se van repitiendo sus réplicas. Ninguna es
igual a la anterior, hay algunas que vienen con más fuerza, hay algunas que son
inesperadas y otras que ya habían sido detectadas. Pero todas son
inevitables. Y con cada movimiento, el corazón va sufriendo y el alma va
engrandeciendo.
Madurar no significa protegerse de cada seísmo, sino saberlos
encajar. Lo más duro es que, nunca te acabas de
recuperar, porque la tierra de tu interior no deja de temblar.
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